martes, 18 de enero de 2011

Brillante amanecer


Brillante amanecer se dilata ante mis ojos. Las nubes se van desplazando por el cielo como aves libres de todo encierro. Grandes pompones de azúcar se han vuelto, cargadas con agua para esparcirse por donde gusten. Encima de todo, el sol radiante en pleno despertar expande su brillo adyacente al mar. Este intrínseco océano cabalga suavemente a través de la arena de arena. Poco a poco este se encarga de dibujar las olas de tan característica forma, sin olvidar por su puesto esa espuma salada tan característica. 

En la orilla, las pequeñas montañas que se observan son en realidad inanimada arena pisada por cualquiera que pasa, la cual se encarga de combinar cada parte del panorama así sin mas.  El personaje a la izquierda, un viajante místico del mas allá descansa su espíritu contemplando el inmenso horizonte. Espíritu viajero, característico por medrar las esperanzas mas pequeñas del universo observa su alrededor en busca de respuestas que solo el mismo se las puede dar. 

Es desconcertante como el gran mar azul atrae visitantes de todo el mundo, aun por existir en casi todos los puertos. El bello panorama muestra mucho que desear, aunque debo agregar que al acercase a la costa uno puede percibir un fétido olor; que aunque es difícil adivinar la razón de tan desagradable olor se puede predecir que el conjunto de algas aplastadas cerca de ahí pueden ser la conclusión. Y aun tapándose la nariz es imposible inhibir tan repugnante olor, pero que mas da sol, agua, arena, playa ¡Vamos todos a chapotear!


jueves, 13 de enero de 2011




Al fondo del paisaje se elevaba una gran montaña, cubierta de una capa de bellos y verdes árboles que adornan cada punto de la sierra. Cada uno ha brotado después de un arrasante y frío invierno. El manto verde se extiende desde la punta del árbol mas alto y grande de la sierra hasta los brillantes pastizales abajo en la pradera. Esta se ha llenado de bellas y coloridas flores que dan a conocer el cambio de estación. La deslumbrante primavera llena de delicadeza y encanto rodea cada individuo, brindando un nuevo y acogedor inicio de año.

 En los grandes planos, la hierba y los matorrales crecen con clima templado. Los verdes céspedes invaden el terreno atrayendo desde los grandes mamíferos hasta los diminutos e insignificantes insectos. El oso, ser mas temido y respetado en toda su tierra se levanta para buscar el alimento de cada día. Al dirigirse a su presa, la ataca sin piedad devorando cada bocado sin remordimiento. Finalmente, bien comido y descansado se retira a gozar de un día mas en la bonita primavera. La brisa soplando desde los azules cielos anuncia el atardecer. El sol da sus últimos rayos anaranjados antes de ocultarse y desaparecer.